Estrellita nació estrellada. En primaria, sus lentes con fondo de botella para corregirle lo bizca, le valieron más de una burla de “Cuatro ojos” o “Míster Magú” por parte de sus compañeras.
Vivía en la colonia Del Valle. Razón de peso para que ninguna mamá quisiera mandar a sus hijas tan lejos. Sus fiestas de cumpleaños las hacía en el boliche de la entrada de Tecamachalco, para la comodidad de sus invitadas.
La mamá de Estrellita a veces iba a la escuela: era alta, muy gorda y usaba pantalones de resorte que le quedaban cortos. Las niñas se reían y le decían a Estrellita que pusiera alpiste en los zapatos de su mamá, para que los pantalones bajaran a comer.
En la secundaria se convirtió en una no presencia. No la trataban mal. Ni bien. Era como si no existiera. El grupito de las “Seven Ups” sólo la llamaban cuando había examen de química.
Y en esos momentos Estrellita se sentía toda una estrella. Hasta le compartían de sus jícamas con chile y limón.
Estrellita nunca iba a la escuela el primer día de clases. Cuando todas llegaban con las mochilas y estuches nuevos, cruzando los dedos para ser originales; o en su defecto, felices por su buen tino de haber comprado la mochila de moda. El primer día de clases, después de vacaciones de invierno, sí se presentaba. Una tía la invitaba a Emiliano Zapata, un pueblito en Morelos, con el clima “idéntico” que el de Acapulco. Así que regresaba igual de morenita que las otras.
–Oye, Twinkle twinkle little star, ¿ya hiciste la práctica de química? préstamela.
Y Estrellita fugaz corría a darles la práctica.
En segundo de prepa murió su papá. Se mató. Las niñas fueron a su casa por primera vez.
La mamá grande y gorda las recibió con galletas y Estrellita las llevó a su recámara. En la mesita junto a la cama había un marco con una foto de las Seven Ups.
Estudió psicología en la Anáhuac. Pobrecitos los que tienen que ir al psicólogo. No saben que el que los trata tiene más problemas que resolver de los que intenta curar.
Fue la primera de la clase en casarse. Su mamá se endeudó para pagarle una boda digna. Estrellita rentó un departamento en Tecamachalco. No le importaba manejar hasta Lindavista a su trabajo. Una noche invitó a las Seven Ups a cenar. Sirvió en platos desechables. No podía pagar una sirvienta. Para entonces, todas estaban ya bien casadas, con hijos y viviendo en Bosques y Santa Fe.
Estrellita tardó años en ser mamá. Tuvo dos hijos. Su buena estrella le duró poco. El marido se quedó sin trabajo. Se divorciaron.
Intentó rehacer su vida. Estrellita marinera se mudó a Cozumel. Ahí vive con sus hijos. Lo último que supe de ella es que da conferencias de autoayuda y hace cartas astrales.
Shu
Me encantó! Todo el tiempo estuve esperando el típico le fue súper después de la escuela… y nunca llegó ese cliché! Muy bien Shu!
gracias, la pobre estrellita nació, vivió y se quedó estrellada. un beso
Shu
Chu, bravo te lo dije el viernes y hoy lo vuelvo a leer. ¿quieres oír el colmo de la crueldad? se los leí a mis hijos y qué crees, Xime me dice: “yo creo que conozco un par de estrellitas, ma”
Tiene toda la razón . También creo que todos llevamos dentro un poquito de Estrella y un poquito de SevenUp.
Buenísimo Shu! lo leí desde ayer y todavía lo traigo en la cabeza.
Un beso.
gracias Ale, te extrañamos…
Mi vida de estrellita!! real y cruel, a veces la vida no es tan color de rosa!!
Gracias Shu por compartir!
te extraño por Cadiz!!
Shei gracias por leerlo.
Tristemente el bulling no es de hoy, ya tiene harto rato…
yo también extraño mucho Cadiz
un beso
Muy buen cuento. Yo era la estrellita de mi generacion, solo que vendía las tareas asi que me trataban muy bien.
Qué bueno que encontraste el medio para sobrevivir en la jungla!!!
me parecio muy bien relatado, y lamentablemente esta situacion no es actual
desde que yo estudie ha estado, y tristremente pienso que continuara porque la gente es muy envidiosa, personalista, y no toman en cuenta los sentimientos de los otros.
felicidades
Gracias por leerlo y por tus comentarios. como bien dices, Estrellitas siempre han habido y lamentablemente habrán